Edición Nº 4482
Diario Meridiano

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Economía

Inteligencia artificial y reconfiguración global impulsan el crecimiento económico en 2026

La disputa tecnológica y comercial entre Estados Unidos y China posiciona a América Latina como un eje estratégico para el suministro de minerales y energía.

Redacción Diario Meridiano
Foto: forbes.com.mx

La economía global mantiene una tendencia de crecimiento durante este segundo semestre de 2026, impulsada principalmente por la integración de la inteligencia artificial en los procesos industriales y una profunda reconfiguración en las cadenas de suministro internacionales. América Latina se encuentra en el centro de esta dinámica, actuando como un actor clave ante la creciente rivalidad comercial y tecnológica entre Estados Unidos y China, quienes compiten por asegurar el acceso a insumos estratégicos.

El interés de las potencias globales se centra en la disponibilidad de minerales críticos, necesarios para la transición energética y la fabricación de semiconductores, así como en los recursos energéticos y la robusta capacidad de producción agrícola de la región. Para México, esta coyuntura representa una oportunidad para fortalecer su plataforma logística y atraer inversiones enfocadas en la relocalización industrial, un proceso que busca acortar las distancias entre los centros de manufactura y los mercados de consumo final.

Analistas económicos señalan que la adopción de tecnologías de inteligencia artificial está permitiendo a las empresas optimizar la gestión de recursos y reducir costos operativos, lo que contrarresta parcialmente las presiones inflacionarias observadas en meses recientes. Este avance tecnológico no solo transforma la productividad interna, sino que redefine los estándares de competitividad en los mercados internacionales, donde la rapidez en la adopción digital se ha vuelto un diferenciador crítico.

Desde la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y organismos financieros internacionales, se observa que la estabilidad macroeconómica regional depende ahora de la capacidad de los gobiernos para atraer capitales que integren valor agregado a las cadenas productivas. El desafío para las economías latinoamericanas radica en equilibrar esta demanda externa con el desarrollo de infraestructura local, garantizando que los beneficios de esta reconfiguración se traduzcan en un crecimiento sostenible a largo plazo.

La competencia por el control de las rutas comerciales y el acceso a tecnologías emergentes continuará definiendo la política económica internacional hacia el cierre del año. Mientras las potencias intensifican sus estrategias de diversificación de proveedores, el papel de América Latina como un socio estratégico se consolida, marcando una etapa de transformación estructural en la manera en que los países interactúan dentro del mercado global.

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