Edición Nº 4482
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Por qué evitar estacionar tu automóvil con las llantas giradas

El mecánico Juan José Vicente advierte sobre el desgaste prematuro de componentes mecánicos al dejar las llantas giradas tras estacionar el vehículo.

Redacción Diario Meridiano
Foto: xataka.com.mx

Girar el volante hasta acomodar el vehículo en un cajón de estacionamiento es una maniobra realizada de forma automática por la mayoría de los conductores en México. Sin embargo, esta práctica cotidiana podría estar comprometiendo la integridad de diversos sistemas del automóvil, según advierte Juan José Vicente, mecánico de Talleres, quien señala que dejar las llantas giradas al estacionar puede derivar en reparaciones costosas.

El especialista explica que, al mantener la dirección bloqueada en un ángulo forzado, se ejerce una presión innecesaria sobre los componentes del sistema de dirección y la suspensión. Aunque el impacto no es inmediato, el esfuerzo constante sobre las mangueras de la dirección asistida y los bujes de la suspensión puede acelerar el desgaste de estas piezas, acortando su vida útil de manera significativa.

Esta tensión acumulada es especialmente relevante en modelos de vehículos con sistemas de dirección hidráulica, donde la presión interna se mantiene elevada mientras el vehículo permanece inactivo. Juan José Vicente sugiere que, siempre que las condiciones del terreno lo permitan, los conductores deberían alinear las ruedas de manera recta antes de apagar el motor para liberar dicha carga mecánica.

Además de los daños potenciales en la dirección, dejar las llantas giradas puede alterar la geometría de la suspensión, lo que eventualmente deriva en un desgaste irregular de los neumáticos. Este fenómeno obliga al propietario a realizar ajustes de alineación y balanceo con mayor frecuencia de la necesaria, afectando directamente el presupuesto de mantenimiento preventivo.

Ante este panorama, la recomendación técnica es sencilla: realizar un último ajuste para que las llantas queden orientadas hacia el frente antes de abandonar el vehículo. Esta pequeña acción, aunque parezca insignificante, contribuye a mantener los componentes mecánicos en condiciones óptimas por más tiempo, evitando visitas inesperadas al taller mecánico por fallas que pudieron prevenirse desde el momento del estacionamiento.

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